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.bd.: «Entre la nostalgia y la esperanza»

Con apenas unos años de trayectoria, .bd. se ha convertido en una de las propuestas más prometedoras de la nueva escena independiente. Hablamos con los seis integrantes de la banda sobre sus comienzos, sus influencias musicales, las canciones que desearían haber escrito y los lugares que siguen marcando su identidad

Entre referencias que van de Slint a Amaral, recuerdos de adolescencia y escenarios soñados que a veces resultan mucho más cercanos de lo esperado, los miembros de .bd. responden a nuestro cuestionario colectivo y dejan entrever algunas de las claves que definen su universo creativo.

¿Qué sentimiento define mejor a .bd.?

La respuesta llega casi al unísono. La palabra que más se repite es nostalgia. Algunos la matizan con melancolía; otros prefieren hablar de esperanza o incluso de solidaridad. Entre unas y otras aparece un retrato bastante preciso de la banda: una música atravesada por el recuerdo, pero también por la compañía y el optimismo.

¿Qué os impulsó a hacer música y cómo os conocisteis?

Las historias de origen de .bd. son tan diversas como sus integrantes. En algunos casos, la música ya formaba parte de la familia: hay tíos saxofonistas, tubistas y padres que también tocaron instrumentos. Otros llegaron a ella a través de las clases de la escuela municipal de su pueblo, tocando la batería en grupos de punk o, simplemente, buscando una alternativa más atractiva que estudiar para un examen.

«Acababa de ver un vídeo de un tipo tocando el ukelele y cantando Somewhere Over the Rainbow y pensé: “Qué guapo”. Ahí empecé con la guitarra», recuerda uno de los miembros entre risas.

Tampoco existe una única historia sobre cómo se conocieron. Algunos coincidieron patinando; otros llegaron a través de amistades comunes y conversaciones en redes sociales. Como ocurre con muchas bandas jóvenes, .bd. nació de una suma de casualidades que acabaron convirtiéndose en algo mucho más sólido.

¿Qué canción os habría gustado escribir?

Las respuestas revelan un mapa de referencias tan amplio como inesperado. Aparecen «El incomprendido», de Ismael Rivera; «Nosferatu Man», de Slint; «Semtex», de Quickspace; «Charlatán», de Javier Bergia; «Hazel», de Far Apart; o «Moriría por vos», de Amaral.

Entre todas ellas también se cuela una elección que resume bastante bien el espíritu del grupo: el tema principal de Super Mario World.

Si pudierais tocar en cualquier lugar del mundo, ¿dónde sería?

Aunque surgen escenarios tan ambiciosos como Japón o festivales del tamaño de Primavera Sound —un sueño que, de hecho, ya han cumplido—, la respuesta más repetida es mucho más cercana.

Varios miembros mencionan Tubos, el bar del padre de Samu, donde la banda ensayaba cuando todavía estaba dando sus primeros pasos. Más allá de los grandes escenarios, el lugar al que volverían una y otra vez sigue siendo el mismo donde empezó todo.

Al final de la conversación queda la sensación de que buena parte del universo de .bd. se construye precisamente a partir de esos pequeños lugares, recuerdos compartidos y referencias cruzadas que aparecen una y otra vez en sus respuestas. Entre la nostalgia y la esperanza, la banda sigue creciendo sin perder de vista aquello que los unió desde el principio.

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