Juana Aguirre habla de Anónimo, un disco que busca poner la música en primer plano y abrir espacio para que cada oyente complete su propia historia


(P) Anónimo es un título curioso porque el disco se siente profundamente íntimo. ¿Te interesaba esconderte detrás de ese concepto o encontrar una forma distinta de exponerte?
(J) No sé si la intención es esconderme, más bien poner a la música en primer plano y que Anónimo pueda defenderse solo. Que la gente, cuando lo escuche, tenga mucho espacio para poder volcar ahí sus propias caras, amores e historias más allá de las mías.
(P) En varias canciones aparece la idea de desaparecer, cambiar de lugar o perder forma. ¿Sentías que estabas atravesando una transformación personal mientras escribías el disco?
(J) Puede ser. Nunca lo había pensado. Creo que hacer un disco es un registro interesante, porque te muestra que una nunca es la misma cuando empieza que cuando termina.
(P) Hay algo muy ambiguo en tus letras: nunca terminan de explicarlo todo y dejan muchos espacios abiertos. ¿Confías en que quien escucha complete el significado desde su propia experiencia?
(J) Sí. Creo que a mí también me gusta que me pase lo mismo como oyente: que la música no dé respuestas, sino más bien que pregunte.
(P) Flores, ramas, espinas, tormentas, animales, huesos… Tu imaginario conecta constantemente lo natural con lo emocional. ¿De dónde nace esa relación con lo orgánico?
(J) Sospecho que con la intención de volver a lo más primario… y a una sensación de finitud que siento cada vez más presente a través de los años.
(P) Tus canciones parecen construirse más desde imágenes y sensaciones que desde una narrativa lineal. ¿Compones de manera intuitiva o hay mucho trabajo de estructura detrás?
(J) Mi proceso creativo es muy intuitivo. Suelo componer, producir e instrumentar todo al mismo tiempo. No tengo un método, siempre es distinto. Hay cosas que entendí con el tiempo que me funcionan mejor. Me gusta trabajar en mi casa, en mi estudio, que es chiquito y muy simple. Trabajo bien con poco, con lo que entra arriba de una mesa, porque si no me disperso. Ese contexto me ayuda a encontrar un registro más sensible. Priorizo siempre la emocionalidad a la “calidad”.
(P) En el disco hay una presencia constante del cuerpo: la piel, las manos, la lengua, los huesos… ¿Te interesa el cuerpo como una forma de memoria emocional?
(J) Sí. Mucho.


(P) En Anónimo conviven el folk de raíz, la electrónica, la calma y la distorsión. ¿Te interesaba romper con una idea más tradicional de cantautora?
(J) Sí… En realidad no fue intencional, tenía ganas de tomar otros riesgos.
(P) El disco tiene momentos muy delicados y otros bastante inquietantes. ¿Cómo trabajaste esa tensión entre belleza y extrañeza?
(J) Creo que en Anónimo pueden convivir muchas emociones en una misma canción. Eso puede generar una tensión y, a veces, una incomodidad que me gusta. Quizás mi trabajo es poder ir reconociendo esos detalles que me resultan valiosos y permitir que tomen protagonismo.
(P) Muchas canciones parecen suspendidas en una especie de sueño o niebla. ¿Buscabas crear una atmósfera concreta durante la producción?
(J) Pienso mucho en paisajes mientras instrumento las canciones. Se me aparecen distintos horizontes.
(P) Hay una sensación de mutación constante en el sonido, como si las canciones pudieran deformarse en cualquier momento. ¿Disfrutas cuando una canción pierde el control un poco?
(J) Me gusta que se perciban los bordes de las canciones, es esa tensión de la que hablábamos. Que no siempre suceda lo que uno interpreta que va a suceder. Creo que esa falta de control que nombras es quizás esa incertidumbre.
(P) ¿Cómo cambia este universo cuando pasa al directo?
(J) Tocar en vivo y tocar con otros es siempre una oportunidad para descubrir versiones nuevas de las canciones, distintas a las editadas. Esas traducciones pueden ser muy minimalistas o bastante radicales. A mí me gusta que sea así, me mantiene en un estado de romance con los álbumes y sus canciones.
(P) La gira se llama Los Pilares Tour. ¿Qué representan esos “pilares” para ti?
(J) El tour tomó el nombre del último tema de mi segundo álbum, Anónimo. Me interesaba representar la idea de algo en deconstrucción hacia otra forma: «mira cómo se caen los pilares más duros, esos que sostienen el mundo». La gira es un recorrido reversionado por mis dos álbumes y material inédito que todavía no salió a la luz. Un territorio intermedio.
(P) ¿Te interesa que el concierto funcione más como una experiencia emocional, física o atmosférica?
(J) Como todo eso junto.
(P) ¿Qué cosas sentías que necesitabas atravesar para hacer este disco?
(J) Creo que todo…
(P) Si Anónimo fuese un lugar, ¿cómo sería?
(J) Una casa. En cada habitación una cierta luz, un momento del día, un personaje particular.
(P) ¿Qué te gustaría que permaneciera en alguien después de escuchar el disco?
(J) Una pregunta sin necesariamente una respuesta.



