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Música, vino y playa fluvial: descubre el festival más relajado del verano

Cada verano hay festivales que simplemente venden cartel, y luego están los que proponen una forma distinta de viajar. El SilFest Valdeorras, que celebrará su décima edición entre el 2 y el 4 de julio en O Barco de Valdeorras (Ourense), se ha convertido en uno de esos pequeños secretos que mezclan música, naturaleza y slow life en un formato cada vez más difícil de encontrar: un festival cómodo, sin masificaciones y pensado para disfrutar mucho más allá de los conciertos.

Ubicado junto a la playa fluvial del río Sil, el festival ofrece una de las experiencias más singulares del verano peninsular: zona de acampada gratuita (con reserva previa), baños y duchas disponibles las 24 horas y espacio habilitado para campers, furgonetas y autocaravanas. Todo ello en un entorno natural privilegiado, a las orillas del Sil, que invita más a quedarse que a correr de escenario en escenario. Con una conexión relativamente sencilla, el SilFest Valdeorras se presenta como el festival ideal para quienes entienden el viaje como parte esencial de la experiencia.

Más allá de la músicaSilFest apuesta por una programación pensada para disfrutar también del destino y del ritmo pausado de Valdeorras: kayak en el Sil, catas de vino de la D.O. Valdeorras, gastronomía local y actividades para todas las edades, incluido el MiniSilFest. Un formato boutique donde conciertos y sesiones conviven con descanso, naturaleza y tiempo compartido. Una propuesta radicalmente alejada del modelo de macrofestival.

En lo puramente musical, el SilFest afronta este décimo aniversario con un cartel a la altura, protagonizado por artistas de la talla de Morgan, Hinds, La Paloma, Puño Dragón, L.A., Bum Motion Club, Sr. Jingles, La Gloria, Mazu o Zabriskie, sin olvidar una programación infantil encabezada por Paco Nogueiras.

Con los abonos ya a la venta, el SilFest Valdeorras apuesta por la idea de que un festival también puede ser un viaje, un fin de semana durmiendo junto al río en la mejor compañía y, por supuesto, disfrutando de los conciertos sin agobios. En definitiva: una manera distinta de vivir tanto la música como el verano.

por dios

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