

Con Não sei, BLAYA inaugura una nueva etapa en la que la música, la imagen y la narrativa se entrelazan para construir un universo propio. A través de dos tortugas, una pequeña casa cubierta de musgo y un bosque donde el tiempo parece avanzar más despacio, la artista transforma la ausencia en un cuento delicado sobre la memoria, los vínculos y la belleza de convivir con las preguntas que nunca encuentran respuesta.
(P) En Não sei la pérdida se aborda sin dramatismo, casi como si fuera un relato suspendido entre lo infantil y lo simbólico. La imagen de las dos tortugas separadas transforma una emoción muy humana en algo casi mágico. ¿Te interesaba encontrar una forma más simbólica o fantástica de hablar de la ausencia?
(B) Sí. Me interesaba mucho alejarme de una representación literal de una separación. Las tortugas me permitían hablar de la ausencia desde un lugar más inocente, casi como un cuento. Creo que cuando utilizas símbolos o personajes aparentemente sencillos, las emociones se vuelven más universales. Al final no importa si son dos tortugas o dos personas, lo que importa es esa sensación de no entender por qué alguien ya no está.
(P) La canción gira en torno a una pregunta que nunca se resuelve: «¿Por qué te has ido?». No hay respuesta, solo una espera. ¿Crees que hay pérdidas que solo pueden habitarse desde la incertidumbre, más que desde la explicación?
(B) Sí. Creo que hay pérdidas que nunca terminan de tener una explicación. A veces buscas respuestas durante mucho tiempo y entiendes que lo único que puedes hacer es convivir con la pregunta. Não sei habla precisamente de eso: de aceptar que quizá nunca sepas por qué alguien se fue, pero seguir recordándolo igualmente.
(P) Tanto la portada como el universo visual construyen un imaginario muy reconocible: una casa diminuta cubierta de musgo, bosques en miniatura, animales, naturaleza… Un lugar donde lo cotidiano y lo fantástico conviven sin conflicto. ¿Cómo nace ese imaginario y qué representa para ti?
(B) Nace de mi necesidad de construir un refugio. Siempre me han atraído los lugares pequeños, la naturaleza y las maquetas porque tienen algo muy íntimo. Me gusta imaginar un mundo donde las tortugas viven su propia historia y donde el tiempo pasa de otra manera. Ese universo representa un espacio seguro en el que los recuerdos siguen existiendo sin necesidad de desaparecer.
(P) En tu forma de hablar del recuerdo no hay tragedia, sino algo más orgánico: una presencia que se transforma con el tiempo. ¿Te interesa entender la memoria como un espacio vivo más que como algo fijo o congelado?
(B) Sí. Me gusta pensar que los recuerdos cambian igual que cambiamos nosotros. No permanecen congelados. Hay recuerdos que con el tiempo dejan de doler y empiezan a acompañarte de otra forma. Creo que la memoria está viva y eso es algo que intento reflejar tanto en la música como en las imágenes.
(P) A pesar de la nostalgia, la canción deja entrever una especie de esperanza tenue, como si el vínculo pudiera seguir existiendo de otra forma. ¿Era importante para ti que la historia no quedara completamente cerrada?
(B) Sí, porque no quería hablar de un final absoluto. Me gusta pensar que los vínculos pueden transformarse sin desaparecer del todo. Aunque las dos tortugas ya no compartan el mismo camino, la otra sigue recordándola y sigue construyendo su mundo con esa ausencia.
(P) En tus letras aparecen imágenes muy simples que acaban abriendo emociones muy complejas: las tortugas, el hogar, la pregunta recurrente… ¿Sueles partir de imágenes concretas al escribir o surgen durante el proceso de composición?
(B) Normalmente todo empieza con una imagen. Antes de escribir ya suelo tener muy claro un escenario o un personaje. En este caso aparecieron primero las tortugas, su casa y ese pequeño mundo. Después la música y la letra fueron dando sentido a todo ese imaginario.
(P) Musicalmente sorprende que una canción sobre la separación se apoye en una bossa nova luminosa y cálida. ¿Qué te interesa de ese contraste entre la melodía y el trasfondo emocional?
(B) Me gusta mucho cuando una canción no te dice cómo tienes que sentirte. La bossa nova tiene una calidez que convierte la tristeza en algo más amable. Sentía que ese sonido encajaba muy bien con el universo de las tortugas: un mundo tranquilo, natural y luminoso donde incluso la ausencia puede sentirse con cierta belleza.
(P) Has mencionado un imaginario mediterráneo muy presente: plazas, verbenas, pueblos en verano, música compartida… Escuchando el tema, el paisaje parece formar parte de la propia composición. ¿Los lugares influyen directamente en cómo escribes o produces?
(B) Muchísimo. El paisaje acaba entrando en las canciones aunque no lo nombre directamente. Me inspiran mucho los pueblos, el verano, la naturaleza y esa forma de vivir donde todo sucede con más calma. Quería que Não sei también sonara como un lugar al que apetece volver.
(P) Não sei mantiene la intimidad emocional de tu trabajo, pero abre al mismo tiempo una dimensión más narrativa y cinematográfica. ¿Sientes que esta etapa te permite construir un universo más amplio que la canción como pieza aislada?
(B) Sí. Cada vez me interesa más que las canciones formen parte de algo mayor. Que el vídeo, las portadas, los personajes y los objetos también cuenten la historia. Me gusta que alguien pueda entrar en ese universo y descubrir detalles que no aparecen en la letra.
(P) Da la sensación de que no solo compones canciones, sino pequeños mundos con reglas, atmósferas y personajes propios. ¿Te interesa que cada lanzamiento funcione como un capítulo dentro de una historia mayor?
(B) Sí. Me gusta pensar que cada canción es una ventana distinta al mismo universo. Algunas historias se entienden por sí solas y otras se completan cuando ves el conjunto. Me parece una forma muy bonita de crecer con el proyecto.
(P) En el imaginario visual del proyecto todo parece hecho a mano: la casa, el musgo, el agua, los detalles… Hay algo artesanal que contrasta con la inmediatez del consumo musical actual. ¿Disfrutas ese proceso de construir físicamente un universo alrededor de la música?
(B) Muchísimo. Construir las maquetas, colocar cada detalle y trabajar con materiales reales hace que ese mundo exista de verdad. Me gusta dedicar tiempo a esas cosas porque siento que transmiten el mismo cariño con el que hago las canciones. Es casi una extensión del proceso de composición.
(P) Aunque la canción parte de una experiencia concreta, acaba activando una emoción muy universal: la dificultad de entender la ausencia de alguien. ¿Piensas en el oyente mientras escribes o prefieres dejar que cada uno complete su propia lectura?
(B) Mientras escribo intento ser sincera con lo que estoy sintiendo. Después me gusta que cada persona encuentre su propia historia dentro de la canción. Hay quien verá dos tortugas, hay quien pensará en una ruptura y otra persona recordará a alguien que ya no está. Todas esas lecturas me parecen igual de válidas.
(P) Has comentado que este single abre una etapa más visual y cinematográfica. ¿Qué partes de ti sientes que todavía están por descubrir dentro de ese nuevo universo?
(B) Creo que todavía estoy empezando. Tengo muchas ganas de seguir desarrollando personajes, escenarios y pequeñas historias. Me interesa crear un universo que se pueda recorrer poco a poco y que cada lanzamiento añada una pieza nueva.
(P) Si Não sei fuese un lugar físico al que pudiéramos entrar, ¿cómo sería ese espacio y qué encontraríamos dentro?
(B) Sería una casa diminuta cubierta de musgo en medio de un bosque muy húmedo. Habría pequeños caminos de piedra, agua, plantas creciendo por todas partes y objetos que parecen guardar recuerdos. Veríamos a una tortuga esperando a otra, sin saber muy bien cuánto tiempo ha pasado. Sería un lugar tranquilo, donde la nostalgia no pesa, simplemente acompaña.
(P) La canción deja una sensación abierta: algunas preguntas quizá no tengan respuesta, pero siguen siendo necesarias. ¿Qué te gustaría que permaneciera en quien escucha Não sei cuando termina la canción?
(B) Me gustaría que se quedara con la idea de que no todo necesita una explicación para tener sentido. A veces el amor, la pérdida o los recuerdos simplemente existen, y aprender a convivir con ellos también es una forma de seguir adelante. Si después de escucharla alguien siente que ha visitado ese pequeño mundo durante unos minutos y sale de él un poco más acompañado, entonces la canción habrá cumplido su propósito.


