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Christian Senra, por los siglos de los siglos.

“La música es una semilla que se planta y se cuida, para que otros que vengan después puedan cuidar de ella y hacerla crecer, es algo colectivo”, con esta pequeña reflexión cerró Sen Senra el pasado 30 de Enero su gira en Madrid ante un Movistar Arena rendido a sus pies. Este concierto puso fin también a la etapa musical más longeva del artista, esa noche en madrid se acabó la era de P02054AZ, trilogía la cúal comenzó con su primer volumen en Junio de 2023 y se completó dos años después tras la publicación del tercer y último volumen.

La trilogía toca temas muy diferentes pero tiene como punto de partida los orígenes, en este caso siendo el origen del artista Galicia. Durante todo el concierto (o como Christian lo llama, misa) se nos invita a entender ese origen, viéndose obligado a abandonarlo para triunfar y tras hacerlo volver a casa a descansar y celebrarlo con los suyos. Es importante entender la estructura de la trilogía ya que el propio concierto tenía una estructura narrativa, comenzando el repertorio en orden cronológico pasando por los tres volúmenes e intercalando algunas canciones de otros proyectos pasados. Cada volumen tenía un decorado concreto en el escenario junto con una actitud determinada y cambios en la vestimenta del artista durante toda la función. Entre volúmenes se producía un cambio de escenografía que permitía al espectador procesar lo que acababa de ver y compartir opiniones con otros, hasta que el escenario cambiaba por completo y se proyectaba un vídeo que daba paso al siguiente acto. Si nos adentramos a lo que se refiere como la escenografía, tenemos que destacar el equipo de baile e interpretativo que acompañaba al artista, creando diferentes escenas según la canción que estaba sonando en ese momento. Gracias a ellos podíamos ver como dependiendo de la canción y la etapa del concierto unas representaciones u otras completaron la misa. Personalmente, sentí estar en una obra de teatro, tanto el conjunto de la escenografía, la presencia de Sen Senra, los visuales y los bailarines hicieron de esta experiencia algo completamente mágico.

En un panorama en el que la escena urbana se caracteriza por la rapidez y en ocasiones por caer en la impaciencia y la impulsividad, el gallego ha optado por todo lo contrario, plantó, cuidó y mimó su proyecto durante muchos años, poniendo el mismo nivel de cariño y detalle tanto él como su equipo en un directo espectacular. En algunas ocasiones, había ciertos parones para poder asentar y disfrutar de lo ocurrido, siendo esto algo fantástico para digerir esas “sensaciones” de manera consciente. Estamos acostumbrados, creo que de forma general, a que ir a un concierto implique mayoritariamente adrenalina o unas sensaciones muy altas que tienen que ver con la emoción que se genera en el mismo. Pero este concierto creo que también fue muy especial por eso mismo, por saber pararse, observar a lo que venía, a la gente de tu alrededor, lo que ocurrió, la combinación de los visuales y las luces…

Desconozco si esto va a ser un punto y final en la carrera del artista ya que al terminar el concierto lo dejó un poco en el aire, en cualquier caso, creo que si lo desea, se merece un buen descanso en su tierra y con su gente. Y si prefiriera seguir padiante, será un placer poder continuar disfrutando de su arte y su persona. Es muy gratificante poder apreciar a día de hoy proyectos tan cuidados y mimados como el del gallego.

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