No soy de creer en la suerte, pero definitivamente me siento muy afortunado de haber podido estar presente en el concierto de Ralphie Choo el pasado viernes. Este concierto es una muestra de lo buen artista que es Ralphie, de que lo más importante es respetar los tiempos de uno mismo y de que tanto él como el colectivo Rusia idk están reinando en la industria haciendo lo que les da la gana.
No sabía muy bien que esperar de este concierto, cuando compré la entrada creía que iba a ser para estrenar su nuevo disco, Charmain. Al pasar el tiempo y no decir nada pensé que podría ser una listening party, pero en la puerta del pabellón, sin novedades y con apenas promoción, tanto yo como el resto de gente, no teníamos ni idea de qué es lo que íbamos a presenciar.
Lo primero que me llamó la atención fue la banda, que comenzó a tocar sin Ralphie en el escenario, y es que no hizo falta, hicieron una introducción a la altura de la banda sonora de una película épica. Ralphie salió al escenario actuando de la forma tan excéntrica y peculiar que nos tiene acostumbrados, dando vibras de ser una mezcla entre Jhonny Deep y un personaje de Tim Burton con toques flamencos. Sin embargo, a pesar de comerse el escenario y hacer disfrutar a todo el pabellón, algo en su expresión era extraño, y me pareció ver que estaba un poco distraído.
Siento que a veces esperamos que los conciertos sean inspiradores, que la puesta en escena y la música transmitan un mensaje que emocione y que todo sea increíble, este concierto fue un ejemplo de que en la simpleza se encuentra la virtud. Sin grandes visuales o performances rompedoras, es el concierto en el que mejor me lo he pasado sin duda. La calidad musical del artista junto con la banda en vivo fue suficiente para convertir aquel en evento en una experiencia muy divertida y única. Durante el concierto sonaron canciones del último proyecto del artista, Supernova, junto con otras más antiguas y algunas inéditas, que nos dieron pistas de lo que va a ser Charmain.
A mitad del show se paró la música y Ralphie dió explicaciones sobre el disco que no salió, “Hay muchas cosas en la cabeza de uno, quería hacerlo mejor, superarme y hacerlo mejor que Supernova”. Este artista en la escena ha supuesto la creación de una nueva corriente tanto musical como estética, una figura divergente que hiciera lo que hiciera sonaba bien y gustaba mucho. La etiqueta de “el diferente” pesa, y te pone en el punto de mira de todo el mundo, al igual que la sombra de Supernova pone las espectativas muy altas, todo esto acaba afectando. Continuó dando un mensaje muy importante: “os invito a que falléis, permitiros fallar una y otra vez, si no falláis no llegais a ningún sitio, hay que fallar mucho”.
En la sociedad de la inmediatez en la que solo nos medidos por el éxito y por las cosas que conseguimos, Ralphie nos invita a que valoremos las que no, a que entendamos cada cagada y cada paso en falso como algo que nos ayuda a construirnos a nosotros mismos y a llegar hasta dónde estamos. Es complicado no dejarse llevar por las expectativas, las presiones externas y las fechas límites, como me alegro de que Ralphie no lo haya hecho, y de que esté dedicándole el tiempo y el cariño que se merecen a Charmain.

Igual es sugestión propia, pero tras estas palabras noté a Ralphie más cómodo y relajado, como si el sincerarse delante de todo su público le hiciera estar en paz consigo mismo.
El concierto continuó con normalidad, trayendo a artistas invitados como Mori y Rusowski, siendo la aparición de este último mi momento favorito de la noche. Ver a Rusoswki y a Ralphie Choo actuar juntos no se siente como ver a dos cantantes compartir escenario, es más como ver a dos amigos que se quieren y que se lo pasan muy bien haciendo lo que hacen. Es curioso que den esta imagen tan humana cuando hablamos de dos de los artistas más importantes del momento, igual eso es lo que les hace éxitosos, el ser capaces de ser ellos mismos y de hacer lo que quieren y como quieren, ajenos a la industria, y haciéndolo muy bien.
Para sorpresa de nadie, el concierto terminó por todo lo alto con la canción Valentino Rossi. Tanto la banda como el equipo y los artistas invitados estaban saltando como locos por el escenario, haciendo al público participe de la fiesta . Puede que ese día Ralphie no estuviera celebrando el sold out (no lo hizo), ni tampoco celebraba el éxito del lanzamiento de un album nuevo, puede que solo estuviera viviendo el momento, respetando sus tiempos, su proceso creativo y a sí mismo. Si ese día Ralphie nos estaba enseñando a celebrar la enorme montaña de fallos que lo han llevado a dónde está, voy a tomar nota para la próxima vez que la cague yo.



