Lázaro presenta Amapolas y Heroína, su primer EP

Lázaro: del barr(i)o de Madrid al cielo

Aday presenta Amapolas y Heroína, un EP nacido de la producción autodidacta, la pérdida de la inocencia y una mirada tan irónica como honesta sobre la realidad.

Aday lleva produciendo música desde los 16 años. Lo ha hecho de forma autodidacta, con pocos recursos y una guitarra barata como punto de partida. Ahora sale del estudio para presentarse como Lázaro con Amapolas y Heroína, un EP atravesado por la pérdida de la inocencia, la ironía y una mirada directa hacia la realidad que le ha tocado vivir.

No hace falta demasiado para empezar. Con esa misma guitarra y una rueda de acordes aparentemente sencilla, Aday creó en un solo día la demo de “Amapolas y Heroína”, tema que da nombre al proyecto. Escucharlo después hace difícil imaginar un origen tan pequeño: teclados oníricos, una voz desgarrada y una producción que convierte el torbellino emocional en una especie de pesadilla.

Entre sus letras aparecen golpes tan directos como:

“Es precioso el mundo, es la gente quien lo hace peor.”

No hay demasiada distancia entre lo que Lázaro cuenta y la forma en la que lo cuenta. El dolor, la rabia y la vulnerabilidad conviven con una ironía que atraviesa todo el proyecto.

Lázaro no es un nombre cualquiera

El nombre artístico de Aday nace del Lazarillo de Tormes, ese personaje que sobrevive a un contexto que nunca juega a su favor gracias a la picardía y al ingenio.

El artista lo resume así:

“Aunque el Lazarillo nunca haya venido desde una posición de salida privilegiada o con facilidades, el tío realmente por sus huevos sale adelante.”

La referencia funciona también como declaración de intenciones. Lázaro parte desde abajo, pero no parece especialmente interesado en pedir permiso para subir.

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Una guitarra barata y seis historias

Amapolas y Heroína se construye alrededor de seis temas que recorren diferentes formas de dolor, deseo y supervivencia.

“Amigos Nuevos” abre el EP con uno de sus momentos más rítmicos y una declaración de intenciones que llega desde el primer golpe.

Después aparece “Narciso”, una oda al dolor de la belleza, mientras “Tu Pelo Al Viento” se convierte en uno de los momentos más emocionales del proyecto. El desamor aparece aquí acompañado de uno de los coros más potentes del EP:

“Y cuando fumas en la terraza de casa, los de la calle creen que ven a Dios.”

En “Morir de Pie”, la producción se vuelve más oscura y explosiva, apoyándose en un beat distorsionado que lleva la tensión del proyecto a otro lugar.

El recorrido termina con “Diez de Diciembre”, una crítica al sistema cuya acústica recuerda a esa mezcla entre lo naíf y lo tenebroso asociada al universo de Daniel Johnston.

Bailar ante la tristeza

El universo de Amapolas y Heroína no termina en sus seis canciones. El próximo 30 de julio, Lázaro pone el broche final al EP con “Azul, Azul”, una melodía envolvente y distorsionada que se mueve hacia un pop bailable de ecos profundamente digitales.

Pero la canción no se queda ahí. La producción se desgarra y deja espacio a una voz de marcado carácter social, reafirmando una de las constantes del proyecto: utilizar la música para mirar de frente aquello que duele.

Quizá ahí esté una de las claves de Lázaro. No pretende convertir la tristeza en algo bonito. Quiere bailar con ella.

Y también con las injusticias.

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