La primera jornada del festival en Santander recorrió la música urbana desde diferentes perspectivas: del universo visual de Ladiferencia2006 a la performance de Metrika, la conexión colectiva de Mvrk, el romanticismo de D.Valentino y el cierre festivo de Juan Magán. Todo ello bajo una meteorología cambiante que puso a prueba al público y a la organización.
El jueves 27, Santander recibió la primera jornada del Negrita Music Festival con un atardecer soleado, temperaturas agradables y un público que todavía llegaba poco a poco al recinto. Durante las primeras horas, el festival tenía ese ritmo reconocible de los comienzos: gente entrando, buscando su sitio, encontrándose con amigos y empezando a bailar mientras el escenario iba tomando protagonismo.
Las nubes que empezaban a cubrir el cielo terminarían anticipando uno de los elementos más determinantes de la noche. La lluvia llegaría con fuerza, pero no conseguiría alterar el programa: ningún concierto tuvo que detenerse y, aunque buena parte del público acabó completamente empapado, la gente permaneció en el recinto hasta el final.
Ladiferencia2006: empezar la noche desde el atardecer
Ladiferencia2006 fue el encargado de abrir la jornada, todavía con un público que continuaba entrando al recinto. Su actuación funcionó como primera toma de contacto con el festival, en un ambiente todavía relajado pero marcado por la expectación de lo que quedaba por delante.
Los visuales en tonos cálidos, especialmente rojizos, dialogaban con el vestuario del artista y con la propia luz del atardecer. Era un comienzo progresivo, todavía contenido, en el que el festival empezaba a construir su atmósfera mientras el recinto se llenaba.
Metrika: bailar bajo la lluvia
Con Metrika llegó el primer gran cambio de la jornada. No solo aumentó la intensidad del espectáculo: también lo hizo la lluvia.
Aproximadamente a mitad del concierto comenzó a llover con mucha intensidad. El público, ya bajo el agua y con el frío haciéndose evidente, decidió quedarse. Frente al escenario, la lluvia dejó de ser una circunstancia externa para convertirse poco a poco en parte del propio concierto.
La propuesta de Metrika se apoyó especialmente en la dimensión escénica. Rosas, morados y colores vivos dominaron los visuales, mientras el cuerpo de baile introducía una energía constante a través del perreo, la sensualidad y diferentes estilos de danza. La actuación se acercaba por momentos más a una pieza performativa que a un concierto convencional.
Y la lluvia terminó integrándose en esa lógica. Bailarines y público acabaron igualmente mojados, mientras el agua aparecía incluso durante la despedida, acompañada de otros elementos como la harina, en un ambiente cada vez más distendido.
El concierto tuvo además un momento especialmente cercano cuando el público y el cuerpo de baile celebraron el cumpleaños de una de sus integrantes cantando juntos el cumpleaños feliz. Metrika consiguió así mantener la atención del recinto incluso en las condiciones más adversas de la jornada.
Mvrk: el público como parte del escenario
Cuando Mvrk apareció sobre el escenario, la lluvia había perdido intensidad. Todavía caían algunas gotas, pero el temporal empezaba a quedar atrás.
Su concierto tuvo una respuesta especialmente colectiva. Frente a propuestas más específicas dentro de la música urbana, el repertorio de Mvrk conectó con una parte muy amplia del público, generando uno de esos momentos en los que las canciones dejan de pertenecer únicamente al artista y pasan a ser cantadas por todo el recinto.
La escenografía reforzó esa cercanía. Las señales de tráfico iluminadas funcionaban como parte de su identidad visual, mientras las pantallas incorporaban imágenes grabadas en directo entre el propio público. La cámara no se limitaba a registrar lo que ocurría sobre el escenario: devolvía a los asistentes su propia imagen, convirtiéndolos en parte del espectáculo.
Ese recurso transformó un concierto multitudinario en algo más próximo. Durante unos minutos, quienes estaban frente al escenario dejaban de ser espectadores para convertirse también en protagonistas del universo visual de Mvrk.
Entre canciones también hubo espacio para presentar “Me Necesita”, su colaboración con Justin Quiles y Ovy on The Drums, cuyo lanzamiento estaba previsto para esa misma noche.

D.Valentino: romanticismo en medio de la música urbana
La lluvia terminó definitivamente antes de la actuación de D.Valentino y, con ella, cambió también el tono de la noche.
Partiendo de una programación eminentemente urbana, D.Valentino sorprendió al mostrar una faceta mucho más pop, romántica e íntima. El amor y el desamor atravesaron tanto sus canciones como una dirección artística dominada por naranjas, rojos y rosas.
La escenografía encontró uno de sus elementos principales en unas composiciones de rosas que construían una atmósfera romántica, casi vintage. Pero fue precisamente la reducción de elementos la que terminó generando algunas de las imágenes más potentes del concierto.
En uno de los momentos más íntimos, D.Valentino compartió escenario con su guitarrista, sentado sobre un sofá rojo de estética vintage. Más adelante, la cámara se centró únicamente en él mientras su imagen aparecía en blanco y negro en las pantallas, creando una escena de marcado carácter cinematográfico.
También hubo momentos en los que D.Valentino permaneció prácticamente solo frente al público, acompañado únicamente por un micrófono y una luz.
La actuación demostró que un escenario de festival no necesita estar permanentemente lleno de estímulos para generar espectáculo. Aquí, la voz y la dirección artística tuvieron tanto peso como la propia producción. A nivel vocal, además, fue una de las actuaciones más destacadas de la jornada, con una interpretación natural y una voz especialmente presente en directo.
Más allá de las canciones por las que parte del público ya lo conocía, D.Valentino aprovechó el festival para mostrar una dimensión diferente de su propuesta.
Juan Magán: volver a bailar
Después del sol, la lluvia y el frío, Juan Magán se encargó de cerrar la primera jornada con un DJ set que devolvió al recinto a una atmósfera completamente festiva.
Para entonces la lluvia había desaparecido por completo. El público, que había resistido el temporal y permanecido en el recinto durante toda la noche, llegaba al cierre con ganas de seguir bailando.
Su actuación funcionó como broche de una jornada especialmente cambiante. El festival había pasado de un atardecer tranquilo a una tormenta intensa para terminar con el cielo despejado y un último tramo de noche dedicado por completo a la celebración.
Una jornada que resistió al temporal
Más allá de las actuaciones individuales, la primera jornada del Negrita Music Festival dejó una idea clara: la lluvia no consiguió detener el festival.
La meteorología terminó funcionando casi como un elemento narrativo más. El día comenzó con sol y un atardecer agradable, atravesó uno de sus momentos más complicados durante Metrika y terminó con el cielo despejado mientras Juan Magán cerraba la noche.
También permitió comprobar la respuesta de un público mayoritariamente joven y urbano que, pese al frío y a terminar empapado, decidió permanecer frente a los escenarios. En una ciudad como Santander, donde la música urbana no ocupa necesariamente el centro de la programación musical, la afluencia y la respuesta del público durante esta primera jornada evidenciaron el interés por este tipo de propuestas.
Y quizá ahí estuvo una de las claves del día: en la variedad. Ladiferencia2006 abrió desde una propuesta más urbana y visual; Metrika convirtió el concierto en performance; Mvrk apostó por la conexión directa con quienes estaban frente al escenario; D.Valentino llevó la programación hacia el pop, el romanticismo y la intimidad; y Juan Magán cerró recuperando la dimensión más festiva del festival.
La primera jornada del Negrita terminó demostrando que un festival no siempre se mide por el tiempo que acompaña, sino también por la capacidad de artistas, organización y público para continuar cuando las condiciones cambian. Entre atardeceres, lluvia, frío, baile y escenarios empapados, la música consiguió mantenerse en pie hasta el último set de la noche.



