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¡Qué risa, todas lloran!: cinco mujeres, una casa y demasiado que esconder

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Manuela Lorente convierte el confinamiento en una fotonovela doméstica donde el humor, el color y la sátira sirven para retratar las tensiones de un universo profundamente femenino. Editada por Dalpine, ¡Qué risa, todas lloran! reúne a cinco personajes que comparten espacio, secretos y formas muy distintas de entender la vida.

En la Librería Cabeza de Chorlito el guirigay se detuvo de forma repentina por unos gemidos procedentes de la sala colindante a la principal. Al rato salió una racheta desaliñada mostrando su descontento de tener que fingir los orgasmos, es Camila, una camella nostálgica del 2010 que ahora trabaja en una línea caliente. Se encuentra con su madre, Carmela, una mujer maniática de la salud y la limpieza que estaba pasando el plumero por todo el espacio entre suspiros y lamentos. Estas mujeres son personajes de ¡Qué risa, todas lloran! la última obra de Manuela Lorente.

Después de una breve discusión, se acaba la actuación y Camila y Carmela desaparecen entre sonrisas para ser Manuela y Candela (su madre) y dar comienzo a la presentación del trabajo.

 ¡Qué risa, todas lloran! es una fotonovela doméstica autopublicada editada por la editorial Dalpine que narra las vivencias de cinco mujeres más diferentes que similares quienes conviven en un mismo espacio, en el que las interacciones reflejan muchas realidades rocambolescas chocando la una con la otra, dando como resultado una narrativa con una intencionada crítica social pero paliada por el humor intrínseco de la obra y las explosiones de color que inundan cada fotografía. 

Esta obra tiene un origen accidental, ya que la trayectoria de Manuela ha sido de una fotografía muy callejera y este es el primer trabajo realizado en un interior teniendo mucho más control de las situaciones. Esto se debe a unas circunstancias muy concretas, el confinamiento de la pandemia. 

Ante esta adversidad, Manuela con su perfil tan inquieto no podía estar sin crear, por ello, cogió lo que tenía cerca, su madre y sus atrezos que guardaba en el hogar por su gusto por el teatro, dando como resultado esta historia contada con la colaboración de Pedro Colao en los textos. 

Durante la presentación se señaló un paralelismo revelador entre este trabajo y La casa de Bernarda Alba: en ambos casos, dentro de un ambiente marcadamente femenino, las mujeres se vigilan entre sí en lo relativo a la sexualidad. Esa vigilancia mutua no nace del acompañamiento ni de la solidaridad, sino del control. El espacio compartido, lejos de generar un refugio de apoyo, se convierte en un dispositivo de disciplina que las propias mujeres administran unas sobre otras. 

¡Qué risa, todas lloran! es un gran ejemplo de cuando se mezcla una buena intención y ejecución queda una obra para la posteridad junto con sus personajes y narrativas. Este trabajo es para quien quiera disfrutar de una fotografía colorida, con un relato potente y satírico lleno de amalgamas, pero siempre estupendamente enlazado por la estética. Una fotonovela magníficamente editada que se ha hecho y hará un hueco en las estanterías de muchos.

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