La firma valenciana presenta su colección primavera/verano 2027, una revisión de prendas que en su momento cuestionaron las normas sobre el cuerpo femenino y que ahora regresan reinterpretadas desde la tecnología, la artesanía y una mirada contemporánea.
Hay prendas que no solo han cambiado la moda, sino también la manera en que entendemos el cuerpo. Para su colección primavera/verano 2027, Isabel Sanchis parte precisamente de ahí: de aquellas piezas que, en distintos momentos de la historia, alteraron las reglas del vestir y ampliaron las posibilidades de expresión e identidad de las mujeres.
La colección recupera elementos vinculados a esa ruptura para llevarlos a un lenguaje actual. Una idea atraviesa toda la propuesta: romper para poder elegir.
Del bloomer al corsé: prendas que cambiaron las reglas
Uno de los puntos de partida son los pantalones bombacho o bloomers, asociados a Amelia Bloomer y a los movimientos que reivindicaron una mayor libertad para el cuerpo femenino. En la colección aparecen parcialmente ocultos bajo vestidos, recuperando esa tensión entre lo que se muestra y lo que tradicionalmente debía permanecer escondido.
El corsé también cambia de significado. Lejos de funcionar únicamente como elemento de constricción, se fragmenta sobre el cuerpo y aparece convertido en estructuras realizadas mediante impresión 3D. Una forma de enfrentar tradición y tecnología desde la propia silueta.
Los estampados inspirados en pañuelos completan esta revisión, jugando con códigos asociados a la elegancia y a la identidad personal mientras incorporan nuevas formas y superficies.
Vestirse también es construir identidad
Para Isabel Sanchis, la ropa funciona como una herramienta de expresión. El estilo personal registra quiénes somos, pero también puede servir para construir comunidad, reivindicar una identidad o provocar cambios.
Esa idea atraviesa una colección que entiende la autoexpresión como una forma de autonomía y que utiliza la moda para volver sobre algunas de las transformaciones que ha experimentado el vestuario femenino.
La paleta se desplaza hacia tonos suaves: blancos, maquillaje, azules, verdes, rosas y lilas. Una gama delicada que contrasta con el carácter conceptual de algunas de las piezas y con la experimentación de sus volúmenes y superficies.
Artesanía y tecnología en una misma silueta
La propuesta mantiene una de las constantes de la firma: el trabajo artesanal y la importancia del patronaje. Sus colecciones se confeccionan en el propio taller de Benaguasil, Valencia, donde el volumen y la construcción de la silueta tienen un papel central.
Pero la tradición convive aquí con procesos más experimentales, como la impresión 3D, creando prendas que se sitúan entre la alta costura y una concepción más contemporánea del diseño.
La colección vuelve así sobre una cuestión que parece sencilla pero que la moda lleva siglos reformulando: qué significa vestir un cuerpo y quién decide cómo debe hacerlo.
Nueva dirección en Madrid
La presentación de esta colección coincide además con una nueva etapa para la firma en Madrid. Isabel Sanchis ha abierto un nuevo espacio en la calle Serrano 98, en pleno barrio de Salamanca.
El establecimiento cuenta con 360 metros cuadrados distribuidos en tres plantas. La entrada reúne las propuestas de prêt-à-porter, cóctel y haute couture; la planta superior está dedicada a los probadores y la inferior incorpora el área de costura y la colección bridal.
Más que ampliar su presencia física, el nuevo espacio funciona como una extensión del universo de la marca: un lugar donde conviven personalización, artesanía y experimentación.
Con la colección primavera/verano 2027, Isabel Sanchis vuelve sobre prendas que alguna vez significaron ruptura para preguntarse qué queda de ellas hoy. No se trata únicamente de recuperar formas del pasado, sino de volver a utilizarlas para hablar de libertad, identidad y elección desde el presente.



