La artista construye un disco donde la identidad se desarma entre la mirada externa, la contradicción y la búsqueda de una escucha más íntima y honesta
Dejar de ser mirada desde fuera
DOJO
En el disco hablas de «dejar de ser leída desde fuera». ¿En qué momento te das cuenta de que estabas viviendo más desde esa mirada externa que desde la tuya propia?
VEN’NUS
Creo que la adolescencia se caracteriza por esa ansiedad de querer pertenecer. A cualquier precio, incluso renunciando a partes de una misma. En cierta medida, siento que en ese momento dejamos de desarrollar nuestra verdadera personalidad. O, al menos, yo lo hice.
El miedo a destacar negativamente puede convertirse en un bloqueo. A mí me costó escapar de esa etapa y quitarme el plugin de querer ser vista como una persona perfecta. Y más siendo una mujer en un mundo atravesado por una mirada masculinizada.
Tenía tan interiorizado ser lo que se esperaba de mí que ni siquiera sabía qué quería yo de mí misma. Cuando fui consciente de esa mirada empecé a cuestionarla y a encarrilarlo hacia un lugar más politizado. Pero, respondiendo a la pregunta inicial, diría que fue alrededor de los veinte años.
Mai vista trista nace bastante de ahí: de intentar volver a escucharme sin tanto ruido alrededor, sin poner el foco en la mirada exterior, sino en la interior.
DOJO
También has hablado de la importancia del filtro con el que miramos las cosas. ¿Sientes que este disco funciona como una forma de reaprender a mirar?
VEN’NUS
Sí, totalmente. Para mí el disco tiene mucho de desmontar automatismos. Hay cosas que damos por hechas porque hemos aprendido a mirarlas desde un lugar muy concreto: el amor, el deseo, el éxito, incluso la tristeza. Y el álbum intenta mover un poco ese foco.
No tanto encontrar respuestas como permitirme mirar desde otro sitio, quizá más honesto o más vulnerable. Me encanta escribir canciones para saber qué piensa mi cerebro sobre el momento que estoy viviendo. Me conecta con mi lado más crudo y con el más irónico a la vez.
DOJO
Hablas de romper con el personaje. ¿Ese personaje lo construiste conscientemente o lo fuiste absorbiendo poco a poco sin darte cuenta?
VEN’NUS
Creo que nadie construye un personaje del todo conscientemente. Hay una parte que sí, claro, porque cuando haces música también decides qué enseñas y qué no. Pero muchas otras cosas las absorbes sin darte cuenta: expectativas, maneras de relacionarte, incluso formas de ser «deseable» o «correcta».
Y llega un momento en el que ya no sabes qué parte eres tú y qué parte estás sosteniendo por costumbre.
«Tenía tan interiorizado ser lo que se esperaba de mí que ni siquiera sabía qué quería yo de mí misma.»

DOJO
¿Qué es lo más difícil de soltar cuando dejas de sostener esa versión de ti misma?
VEN’NUS
El paso del tiempo. Aceptar que quizá pierdes genuinidad cuando evolucionas. A mí me encanta la parte inocente, porque es la que está más conectada con lo primordial, con lo más vital y honesto.
Habitar la contradicción
DOJO
En el disco conviven constantemente fragilidad y fuerza, dependencia y autonomía. ¿Te interesa habitar esa contradicción o sientes la necesidad de resolverla?
VEN’NUS
Me interesa muchísimo habitarla. Creo que la contradicción es bastante humana y durante mucho tiempo intenté resolverme para sentir que tenía una identidad clara o coherente.
Pero, en realidad, puedo sentirme muy fuerte y muy vulnerable cinco veces el mismo día. Y el disco abraza eso sin intentar ordenarlo demasiado. Un día soy PEL PASSADÍS y otro día X VILAPICINA.
DOJO
En varias canciones aparece una mirada bastante crítica sobre el amor romántico. ¿Crees que muchas veces estamos más enamorados de la idea del amor que de la persona real?
VEN’NUS
Sí, creo que muchas veces proyectamos muchísimo. Nos enamoramos de lo que imaginamos que una relación puede salvar o completar en nosotras. Y eso hace que a veces no veamos realmente a la otra persona. Y, lo peor, que nos desvinculemos de lo que somos y queremos.
El disco cuestiona bastante esa narrativa romántica que nos han vendido como inevitable o incluso como objetivo vital.
DOJO
Hablas también de vínculos que sostienen frente a otros que desgastan. ¿Cómo se aprende a diferenciar eso sin romperse en el proceso?
VEN’NUS
No sé si se aprende sin romperse un poco, la verdad. Creo que precisamente el cuerpo y el desgaste te lo acaban enseñando.
Hay vínculos donde puedes existir tranquila y otros donde vives constantemente desde la alerta o la carencia. Y a veces tardas mucho en reconocerlo porque confundes intensidad con amor.
Pero si alguien sabe la fórmula, que la rule 😉


Las vidas que no fueron
DOJO
En temas como No existiran trabajas mucho sobre lo que no fue o sobre las posibilidades perdidas. ¿Sientes que aquello que no vivimos puede llegar a tener incluso más peso que lo vivido?
VEN’NUS
Sí, porque lo que no vivimos nunca se termina de cerrar. La imaginación lo idealiza, lo deforma, lo convierte en algo infinito. Una puerta entreabierta en el desván.
Y a veces hacemos duelo de cosas que ni siquiera ocurrieron realmente, pero que emocionalmente ocuparon muchísimo espacio.
DOJO
¿Tu música funciona también como una forma de dar espacio a esas otras vidas posibles?
VEN’NUS
Mucho. La música me permite habitar emociones o versiones de una misma que quizá en la vida real no tienen lugar. Hay canciones que son casi conversaciones con posibilidades que ya no existen o que nunca existirán. Y está también el juego, el trip que eso conlleva.
«La música me permite habitar emociones o versiones de una misma que quizá en la vida real no tienen lugar.»
DOJO
Introduces el castellano por primera vez con Carmen se fue. ¿El idioma cambia la manera en la que te expones emocionalmente?
VEN’NUS
Me salió como una carta a mi amiga asturiana Carmen. Es el idioma con el que hablamos y, a la vez, el idioma con el que hablo con un tercio de mi familia, del Bierzo, León. He sentido y siento muchas emociones a través de este idioma.
Es un terreno que me gusta explorar, como un instrumento más con el que deformar una canción. A lo largo del proyecto he buscado muchas palabras en catalán para escribir. Me gusta ir jugando con nuevos retos, partir de nuevos puntos.

Una autonomía que también implica duda
DOJO
Has definido este proyecto como tu trabajo más autónomo hasta la fecha. ¿Qué has tenido que asumir —o incluso soltar— para llegar a ese punto de control creativo?
VEN’NUS
He tenido que confiar mucho más en mi intuición y, al mismo tiempo, escuchar y exprimir creativamente a la gente que se sumó a las canciones.
Confiar, delegar. Pero también aceptar la responsabilidad que implica decidirlo casi todo, incluso desde la distancia que existe en la delegación. La autonomía no siempre es cómoda porque te obliga a sostener también la duda y el error.
Pero necesitaba hacer un disco donde cada decisión final estuviera realmente conectada conmigo, aunque eso implicara renunciar a fórmulas más seguras.
DOJO
El directo de este disco está planteado casi como una experiencia inmersiva. ¿Te interesa que el público entienda el disco racionalmente o prefieres que lo atraviese emocionalmente?
VEN’NUS
Prefiero que lo atraviese. Obviamente me gusta que las letras generen reflexión, pero hay cosas del disco que no necesitan entenderse del todo.
Me interesa más crear un espacio donde alguien pueda reconocerse emocionalmente con su propio lenguaje y entorno, aunque no sepa exactamente por qué. Como cuando algo te toca antes de poder ponerle nombre.
«Hay cosas del disco que no necesitan entenderse del todo.»



