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Delgao presenta El angelito: el disco que cierra una etapa

El artista segoviano vuelve después de un año de silencio con un álbum que atraviesa el pop, el urbano, el rap y la bachata mientras cierra una etapa de su carrera. 

Hay discos cuyo recorrido está definido desde el primer momento y otros que encuentran su forma durante el propio proceso de creación. El angelito, el nuevo LP de Delgao, pertenece a esta segunda categoría.

Después de más de un año de silencio tras El sinvergüenza, el artista segoviano regresa con un álbum que ha terminado alejándose considerablemente de su planteamiento inicial. El proyecto partía de una concepción más próxima al pop, las baladas y un registro marcadamente melancólico. Con el tiempo, sin embargo, fue incorporando nuevas direcciones hasta ampliar su paleta hacia el urbano, el rap, la bachata y una producción más lúdica.

Durante la presentación del álbum a la que asistimos, Delgao explicó ese proceso de transformación: primero llegaron las canciones más emocionales; después, un parón; y, al retomar el proyecto, una nueva etapa marcada por temas más disfrutones y bailables.

El resultado es un álbum que no responde a una única coordenada sonora, sino que construye su identidad a partir de ese desplazamiento. El angelito es, ante todo, el registro de un proceso creativo que fue modificando sus propias reglas hasta encontrar una forma definitiva.

De la pureza al ruido

El álbum arranca con Nuestra canción, una pieza que Delgao relaciona con la vuelta a casa después de una gira, con ese momento de regresar y encontrarte con la persona que quieres. Una idea íntima que funciona como puerta de entrada a un disco que, aunque se mueve constantemente entre géneros, mantiene una preocupación bastante clara por las relaciones, el afecto y sus contradicciones.

La búsqueda de la pureza aparece también en el propio concepto del álbum. Durante la sesión, Delgao hablaba de esa idea y de la infancia como una de sus formas más esenciales: pocas cosas hay más puras que un niño. Una imagen que adquiere un peso particular dentro del universo visual de El angelito y que se traslada a sus diferentes apoyos visuales, donde las referencias a la infancia aparecen como parte de la identidad del proyecto.

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Delgao, El angelito — portada del álbum

Pero El angelito no tarda en ampliar todavía más su registro.

Cuero francés introduce una producción más desenfadada, mientras que Droga, junto a LoaMilano, se adentra en un terreno más visceral. La canción aborda la adicción desde una bachata de tono casi grotesco que, como el propio Delgao señala, también tiene un componente “divertido”, una forma de introducir cierta ligereza en un tema marcado por su carga más incómoda y de continuar desdibujando las expectativas sobre el sonido del álbum.

Después llega Glock, junto a Aresh, uno de los primeros puntos de encuentro entre ambos dentro del proceso de producción del disco. La colaboración abre además una línea que volverá a aparecer a lo largo del tracklist, donde las distintas alianzas funcionan como otra vía para ampliar el registro musical de El angelito.

Un disco que cambia de forma

Una de las cosas más interesantes del álbum es precisamente esa sensación de movimiento. Delgao no parece especialmente interesado en mantener una única fórmula durante los trece temas.

Hay pop, urbano, rap, bachata y sonidos que miran hacia décadas anteriores. Las colaboraciones funcionan también como una forma de enseñar esas distintas caras del proyecto: cada artista aporta una textura diferente y amplía el mapa musical del disco.

Rosario, junto a Cero y D3llano, continúa esa búsqueda desde un lugar diferente, mientras que Beibi, con Aresh, y Diamantes, junto a Al Safir y D3llano, siguen ampliando el recorrido.

En La cadena, con Marc Seguí, aparece otra de las conexiones más evidentes con el pop. Y ¿Por qué te vas juega directamente con ese imaginario, acercándose a una tradición pop que remite a canciones que forman parte de una memoria colectiva mucho más amplia. La referencia a Jeanette aparece como punto de partida, pero el resultado no busca quedarse en la nostalgia ni reproducir literalmente ese sonido.

Es precisamente en esa variedad donde el disco encuentra parte de su identidad.

Las canciones que casi fueron otra cosa

El angelito también está construido sobre canciones que cambiaron de sitio antes de encontrar su lugar definitivo.

Cuando creía que te había olvidao, el single que adelantó el disco, ya tenía una vida anterior. El tema estaba pensado para el álbum previo y llegó a estar ligado a una colaboración que, finalmente, dejó de encajar. El disco también tuvo una escala intermedia que nunca llegó a ver la luz: un EP pensado como puente entre El sinvergüenza y El angelito.

Todo ese movimiento acabó filtrándose en el resultado final. Hay canciones que vienen de momentos distintos, ideas que se transformaron y otras que directamente se quedaron por el camino. Más que borrar ese recorrido, el disco parece asumirlo.

Y entonces cambia el clima

Si la primera mitad de El angelito se mueve entre cambios de sonido, humor y diferentes formas de producción, en la segunda el ritmo baja y aparece otra cara del proyecto.

Delgao ya había adelantado durante la listening session que el álbum estaba dividido, de alguna manera, entre una primera parte más divertida y otra más emocional. Y se nota. A medida que avanzan las canciones, el disco abandona parte del juego inicial para acercarse a un terreno más íntimo.

No desaparece del todo la ligereza, pero sí cambia la temperatura.

El cierre de una etapa

La outro vuelve a mover las coordenadas y cierra el disco desde otro lugar. Después de todo el recorrido, El angelito termina bajando las revoluciones, pero sin perder esa actitud que atraviesa buena parte del proyecto.

Durante la listening session, Delgao habló del álbum como el cierre de una etapa y también como uno de los trabajos más importantes y redondos de su recorrido hasta ahora. Y quizá esa idea ayude a entender por qué el disco funciona de una forma tan abierta: aunque nace de un momento concreto, no parece quedarse atrapado en él.

Porque El angelito iba a ser, en origen, otra cosa. Ha pasado por canciones que cambiaron de lugar, colaboraciones que no llegaron a ocurrir, un EP que nunca salió y meses en los que el proyecto estuvo en pausa. Por el camino, aquella idea inicial de un álbum de baladas tristes terminó convirtiéndose en un disco mucho más amplio.

Y ahí está quizá una de las cosas más interesantes del álbum: da la sensación de que, estés donde estés en tu propio proceso, hay algún lugar dentro de El angelito en el que puedes reconocerte. Una canción más ligera, otra más emocional, una colaboración, una referencia o simplemente una forma distinta de contar lo que te está pasando. No necesitas estar atravesando el mismo momento que Delgao para encontrar algo que te acompañe.

Después de todo lo que tuvo que pasar para que el disco llegara hasta aquí, El angelito termina siendo precisamente eso: un álbum que no necesita quedarse en un único estado de ánimo.

El angelito ya está fuera.

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