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La chica más chula de Madrid está de vuelta

María Escarmiento regresa con un álbum hyperpop nostálgico y divertido

Solo llevamos dos meses de 2026 y María Escarmiento ya ha escrito la mejor canción del año. «Yo me levanto con toda mi voluntad / de no perder mi mierda / y la pierdo», canturreo entre dientes mientras me conecto a la cuarta reunión del día que podría haber sido un email, mientras me ahogo en el último kilómetro o mientras me cocino el tupper del día siguiente.

A la mierda el namasté freestyle es el séptimo tema del segundo álbum de una artista que ha hecho del hyperpop su segundo nombre. Una canción grabada primero en broma, y luego no tanto, con un sonido limpio y burbujeante, en el que habla, canta y dice más tacos que un camionero, sobre lo difícil que es no vivir enfadada todo el tiempo mientras intentas hacer todo lo que se supone que debes.

Con una tónica maximalista, irónica y muy consciente de sí misma, María ha venido a divertirse. Así lo establece desde la primera canción, Dope Forever, un temazo niñato con guiños a Kesha, o Iconic, una colaboración fiestera con Samantha Hudson que es casi tecno.

Los momentos desinhibidos y nostálgicos llenan el disco, con ecos a sus anteriores trabajos, como Sensación de calor 2 o iCandy, pero esta vez con una introspección y la vulnerabilidad que ya introdujo en su álbum debut, Cosas de brujas (2023). La producción, a cargo principalmente de Vau Boy y detunedfreq, está llena de detalles, cambios de ritmo y texturas, con las que se crea un mundo de sonido particular de emociones adolescentes traídas a la vida adulta.Siempre juntas, con Shanghai Baby, suena a pulseras de la amistad y a pintauñas compartidos. Lo siento (una pena) se convierte en un himno pop de los que cantas borracha con el corazón roto. Una nueva canción empieza sonando casi a bachata, y rompe con firmeza en un pop dosmilero mientras María confiesa su propia incapacidad de componer y crear más música. Con Parques, flores y gente, cierra el álbum con optimismo y un estribillo como de canción infantil que casi parece un hechizo (¿serán cosas de brujas?).

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