se tiene que morir mucha gente 856778936 large

Se tiene que morir mucha gente, pero nunca nuestro monstruo interior

Victoria Martín convierte el fracaso cotidiano en una comedia tan incómoda como certera

Siempre he sido un férreo defensor de que el humor y, en el caso de nosotros, los españoles, la picaresca son unas de las herramientas no solo de supervivencia, sino también políticas, de las que disponemos. De esto sabe bien Victoria Martín (Estirando el chicle), humorista multidisciplinar que firma esta adaptación de su libro homónimo, estrenada el pasado junio, protagonizada por Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr, y recientemente renovada para una segunda temporada.

La premisa es sencilla: tres amigas de la infancia entrecruzan sus caminos en la gender reveal de Elena (la ciclotímica, en palabras de Bárbara, la verdadera protagonista), en la que descubren que toda la vida que ha construido casándose con Javi, con el que tiene una dinámica más propia de una sugar baby que de una mujer, es una farsa. A raíz de esto, Elena, a pocos días de dar a luz, se mudará al cuchitril que comparten Bárbara y Maca, la protagonista del bollodrama correspondiente, para encontrar un atisbo de la emoción que ha perdido al intentar construir la vida perfecta a base de pura parafernalia.

Y es precisamente de esto, de las expectativas, de lo que habla Se Tiene Que Morir Mucha Gente, algo que vemos representado de forma idónea a través del alter ego de Bárbara, su «mini-yo» —interpretado por una fantástica Sofía Otero (20.000 especies de abejas)—, que se encarga de recordarle continuamente que, según sus propias imposiciones, es un fracaso de persona. De paso, también la alienta a tomar decisiones cuestionables, pero, al fin y al cabo, siempre se nos habla de abrazar a nuestro niño interior, ¿no? Que sea para lo bueno y para lo malo, entonces.

Gracias a ello y a un enredo de tramas en las que la neurosis, fruto de la erosión de lo cotidiano, afecta horizontalmente a sus personajes, sin importar la edad ni la clase social, Martín construye una crítica a nuestra sociedad, hija del capitalismo tardío, al más puro estilo woodyalleniano, primando la intelectualización del fracaso.

se tiene que morir mucha gente 826700968 large

A través de las distintas desgracias de las protagonistas, que van desde la explotación laboral en el mundo creativo hasta el amor en todas sus vertientes, se anatomiza la lucha a la que cualquier ser humano en una gran ciudad se enfrenta: equilibrar la balanza entre la estabilidad económica y la plenitud emocional que nos puede llegar a dar mandar a tomar por culo todo el entramado social que nos rodea.

Se puede afirmar tranquilamente que la serie consigue su propósito, que no viene a ser otro que demostrar que todas estamos un poco desquiciadas y que, quizá, de no ser por nuestras amigas, el mundo se ha vuelto demasiado hostil como para no volverse loco. Yo no pido que creáis mis conclusiones; prueba de ello son los vídeos compartidos por gente en redes sociales diciendo que los carteles promocionales de la serie eran parte de una agenda de las élites para prepararnos para un apocalipsis mundial en el que se quieren cargar a la mitad de la población. Al final tendrá razón Victoria y sí que se tendrá que morir mucha gente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *